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jueves, 10 de noviembre de 2016

Soledad


 La soledad tiene el pelaje de su suerte negro, con unas manchitas blancas de paz y esperanza  en los pies y en los bigotes. Sus ojos son verdes, profundos, misteriosos. Dicen mucho con su mirada.  Mira el mundo como si nada formarse parte de él. En ocasiones también te mirará a ti así.

Te la encontrarás un día en tu casa sin previo aviso, esperándote en la puerta. Si decides acogerla, se comerá lo que le des y lo que atrape, a veces gruñirá, otras ronroneará cuando le rasques las orejas. Será distante y altiva, a veces cariñosa y cercana. Algunos días, cuando ya confie en ti se sentará en tu regazo y dormirá, llenandote de sueños nuevos. Dejará tu sofá y tu cama repletos con los pelos de la felicidad. Arañará los rincones de tu alma y lamerá tus heridas. A veces se acercará y otras te rehuyirá para luego regañarte porque no le haces caso.

A veces querrá salir, se escapará a cortejar a los otros gatos, a hacer amigos, a vivir aventuras y no sabrás de ella hasta que tenga hambre de nuevo. Cazará esos ratones, esos fantasmas, que habitan en tu casa y se los comerá. También te traerá algún pajarillo muerto, alguna pesadilla que te ronda,  porque ella sabe que tú no las  puedes cazar.

Cuando no sale se pasará el día en la ventana, soñando despierta con las palomas del exterior, o dormida en el sitio más insospechado. Se subirá a las estanterias para desordenarte los libros, las fotos y los recuerdos. Jugará con los ovillos de lana de tu alma, desenrredándolos, enliándolos, deshaciéndolos y rehaciendo sus nudos.

Se subirá a la mesa, a la encimera y le obsesionará el papel de aluminio porque es brillante y opaco a la vez,  como ella. Le encantará molestarte cuando estes en el baño, te despertará en la madrugada  mordiéndote los dedos de los pies y te alegrará las noches oscuras con su silencio. Porque esta gata es silenciosa, no la oirás ir detrás de ti y pocas veces maúlla, solo en ocasiones especiales.

Si no la castras, si la dejas libre y es feliz, parirá gatitos. Te dejará que los cojas con tus manos. Sus hijos serán inspiración, trabajo, cordura y bienestar. También puede tener a  pesadumbre y nostalgia, pero a todos les cogerás cariño. Les darás leche para gatos, cobijo y mimos. Pero necesitan tanto a su madre como a ti. Y entonces te darás cuenta de todo lo que la soledad aporta a tu vida. La soledad nunca viene sola.

Hay a quién no le gusta un poco de soledad en su vida. Hay a quién no le gustan los gatos.
A otros no les gusta porque es negra, aunque solo por fuera, y no saben ver su dulzura . Hay gente  muy rara en el mundo, que necesita demasiado ruido, demasiada gente y alborotro a su alrededor. Pero mi soledad y yo, y tal vez también tú, sabemos que  la gata es necesaria. Y que por mucho ruido, gente y alboroto que haya alrededor todos estamos hechos de pedacitos de soledad. Como los gatos.

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