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sábado, 15 de abril de 2017

El desván se muda

Hace un tiempo comencé a colaborar en el portal A Librería, dónde escribo alguna entrada  literaria de vez en cuando. Esta web fue fundada por una amiga y en ella colaboramos personas con diferentes gustos literarios, por lo que encontraréis un poco de todo. Os animo a hacerle una visita.
Para poder participar en esta web literaria, tuve que abrir una cuenta en wordpress y he ido aprendiendo a utilizar esa plataforma y publicando entradas allí. Ahora he decidido hacer la mudanza y trasladar los libros, los pensamientos y las divagaciones. Es el mismo desván, solo que va creciendo y evolucionando. Me podéis leer, si quereis, aquí.

martes, 14 de junio de 2016

El espíritu del desván

Después de que hayan contactado conmigo algunas personas y tras llevar algo de tiempo en esto del blog (aunque poquito), me parece necesario explicar un par de cosas. Lo hago para no tener que decir siempre lo mismo pero también para recordarlo yo, para mantener el espíritu que quiero darle a este espacio, para no corromperlo. 

Mi pequeño blog es un espacio personal que yo llamo cuarto de juegos. Está hecho para compartir con vosotros el contenido que a mí me gusta. Libros, reflexiones, ejercicios de escritura,... Es humilde, mucho, y sencillo, o trato de que lo sea. 

No miro las cifras porque me dan igual. Es un espacio de emociones, de obsesiones y sueños. Para mí no se trata de acumular visitas, se trata de tocar un trocito del alma de quién lee. Y, aunque sé que pocas veces se consigue, esa es mi única ambición. Y también matar el gusanillo de escribir y que alguien me lea, no lo voy a negar. 
 
Y centrándome más en lo práctico, las reseñas literarias, decir para empezar que esto no es un blog de reseñas. No espereis leer críticas profesionales aquí.  Para eso están los blog literarios que hay muchos y muy buenos. Llamar blog  literario al desván sería excederse. Escribo opiniones y comentarios de libros que me gustan; sí, pero son solo eso. Es cómo quién le recomienda a un amigo un libro, o le habla fascinado de una lectura que le marcó. 

Por eso no acepto que me envien libros y menos a cambio de una reseña. Solo comento libros que me gusten porque ¿vosotros recomendarías a un colega un libro que no te gusta? Yo en principio no, a no ser que conociese mucho a esa persona y supiese que puede ser de su gusto, aunque no lo sea del mío. Como no conozco a mis lectores, solo pongo libros que me agradan. Libros de los que casi me enamoro.  Y que yo vea en ellos cierto grado de calidad. 

Para conservar esta libertad,  solo descargo los libros gratis cuando el autor los regala para todos, en un día de promoción, por ejemplo. Y solo lo hago tras hojear la muestra si la obra en cuestión me despierta el interés. Sino,  pagaré por lo que quiera leer cómo cualquier lector, pues eso es lo que soy.
 
Por supuesto, acepto de muy buena gana sugerencias. Escribidme con total confianza sobre libros, tanto de vuestra autoría como de otros escritores. Me encanta interactuar con vosotros, que me escribáis en privado o en las redes.  Prometo estudiar vuestras recomendaciones, echarles un buen vistazo y, si me interesan, los compraré y los leeré. No puedo prometer escribir aquí sobre ellos, quizás si os deje una breve opinión en Amazon si la obra me convence. Quizás contacte en privado con el autor para contarle brevemente mis impresiones si no me gusta la obra y, como lectora, veo defectos notorios  o aspectos que se puedan corregir. En este último caso, mi intención sería aportar otro punto de vista al escritor sobre su libro, desde el respeto a su trabajo. No quiero perjudicar a nadie, por eso siempre lo haré en privado y argumentando cordialmente mis comentarios.

También me gusta leer y seguir otros blogs, pero no me entusiasma demasiado eso del sígueme y te sigo o coméntame y te comento. Yo miro blogs si me interesa lo que veo y trato de comentar solo cuando tengo algo que decir, para alentar al bloguero o porque me ha llamado la atención la entrada.

Aclarar también que no estoy criticando a las personas que hacen esto, solo digo que yo procuraré no hacer eso con el desván.  Está bien que los blogueros se sigan y se comenten entre ellos y que los escritores envien libros gratis para que se los reseñen, es su forma de promocionarse.

A mi desván llegan muchos libros,  muchos que yo busco y muchos otros recomendados; pero, cómo podéis ver, pocos se quedan en sus estanterías.  Para mí es un honor y un placer descubrirlos y compartilos con vosotros, pero no me dedico a esto de modo profesional. Es un pasatiempo y un aprendizaje continúo. El día que no me divierta, cerraré el desván y volveré a esconderme en mi casa con mis libros, mis historias y mis ejercicios de escritura creativa.



lunes, 29 de febrero de 2016

No tengo remedio




Hace poco una amiga me pidió que escribiese un relato para un blog en el que colabora. Yo fui muy aficionada a escribir, aunque siempre me gustó más leer. A veces pienso que más que vivir la vida me limito a leerla.

Pero llega un momento en que debes centrarte en tu propia historia, en tu pasión o tus pasiones. Trazar tu propia senda, sea correcta o no. 

Conseguí durante muchos meses e incluso años no escribir casi nada, alejarme de mi pasión prohibida, de mi gran amor frustrado. Sabía y sé que no tengo talento, que desconozco las técnicas y que, por mucho que ame escribir, se me da francamente mal.

Me centré en otras cosas, estudiar, trabajar y pelear contra mis demonios. Había días tan malos que ni siquiera podía disfrutar leyendo. Uno de esos días escribí una entrada para un futuro blog(o más bien un diario privado) titulada 'Vivir en escala de grises', que pensé que nunca vería la luz. Quizá algún día me atreva a compartirla con vosotros.

Pero fue ese relato por encargo, que escribí a duras penas, lo que me hizo renacer. Fue como cuando ves a tu ex por la calle y te das cuenta de que nunca has dejado de amarle. Pensé: ¡Maldita sea, he vuelto a caer! Fue una convulsión, un terremoto. Pero también fue como una fuente de agua pura en medio de un desierto. No me di cuenta de la sed que tenía hasta que bebí agua de nuevo. 

Después de ese pequeño escrito surgido de mis dedos no paré de teclear, de crear personajes e historias con mi mente. Y conté una historia tras otra. Recuperé viejos archivos que me olvidé de borrar del ordenador, viejas neuras y fantasmas a los que quise insuflar vida de nuevo.

Y de repente la vida ya no es gris, vuelvo a estar ilusionada, todo ha recuperado su color. Es como la primera noche que sales con tu gran amor. Como el primer te quiero sincero que dices y te dicen. Como la melodía de tu canción favorita. Se parece mucho a estar enamorada. 

A estas alturas igual estais pensado  ¿Qué se ha fumado la loca esta? Os juro que nada, que ni siquiera bebí nada hoy. Tal vez no estoy cuerda, tengo que admitirlo. Nunca me había sentido tan libre, tan yo misma.

Estoy, de nuevo, profundamente enamorada de la literatura y de la vida.



jueves, 18 de febrero de 2016

Bienvenidos al desván



Hoy quiero recibiros en mi guarida, en el desván. Un espacio mío pero creado para compartir con vosotros, como un cuarto de juegos.

Este no es un lugar polvoriento, mi atestado de objetos inservibles. Este es un lugar cómodo, con una mesa desvencijada, un par de sillas y un sofá viejo. Una habitación con mucha luz y buenas vistas.  Un sitio antiguo,  concebido para la reflexión, para la soledad y el pensamiento. Pero también está pensado para la conversación tranquila, para el juego, para distraer al cerebro.

Lo que vais a encontrar aquí son fragmentos de relatos que escribo y mis comentarios sobre libros y otro contenido cultural que me guste o me llame la atención. Por supuesto se aceptan sugerencias. 
De vez en cuando escribiré alguna entrada más personal, como esta misma de hoy, en la que simplemente me dedico a divagar.

Divago bastante a menudo, aunque me dijeron una vez que tengo la cabeza bien amueblada. No supe como tomarme ese cumplido. En realidad, tengo la cabeza casi vacía, solo lo esencial. Pero llena de espacio para moverme y estar bien. Creo que a veces nos sobrecargamos de cosas, nos aferramos a ellas. Y así se vive peor.

Hace unos años por estas fechas tuve una temporada mala, aunque no fue nada grave. La enfermedad cambió mis planes, mi vida. Antes me pasaba el día corriendo de un lado para otro, tratando de arreglarlo todo, de hacer todo bien y a tiempo. Pero tuve que pararme. Era como si no hubiese suelo bajo mis pies. Sin embargo, pronto comprendí que el abismo estaba en mi interior, en mi mente llena de trastos inútiles, y que seguía teniendo un suelo para poner los pies en él. Pero tenía que querer hacerlo. Y para ello había que dejar que el abismo se tragase todo eso, que hiciese sitio.

La enfermedad me cambió y, en muchos aspectos, fue un cambio positivo. A pesar de todo lo malo que conlleva, fue para bien. Y creo que llegó la hora de compartir parte de lo que aprendí y de lo que aprendo día tras día. Dejar de ser una mera lectora y poner mi granito de arena en este océano inmenso de Internet por el que navegamos.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Bienvenidos.