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martes, 20 de septiembre de 2016

El grito de los murciélagos, de Jesús Carnerero


'El grito de los murciélagos, de Jesús Carnerero, es una de mis últimas lecturas. Un libro que devoré en unas pocas horas a pesar de su aparente complejidad. La obra ya solo por su título me atrajo. Si a esto le añadimos que se describe como las desventuras de un autor indie y que tiene un punto de novela negra,  era visto que tenía que leerla. Con esta novela, además, me pasó algo curioso, dos cosas en realidad.

La primera es que con este autor cometí una injusticia, no sé si grande o pequeña. Tuve durante meses una de sus obras, 'La bruma', en mi kindle sin leerla. Me había hecho con ella en una promoción que hizo el autor y que descubrí a través de las redes. Pero siempre me contactaba algún autor nuevo o descubría algún otro libro por mi cuenta y fui dejando de lado esta novela, sin olvidarla del todo, pero sin ponerme con ella. Y tengo que admitir que ahora mientras comienzo esta entrada todavía no la leí, pero pienso redimirme leyéndola pronto.

La segunda curiosidad tiene que ver con la esencia, con el alma del libro, es decir, con lo que me dice a mí como lectora. Esto no es necesariamente lo mismo que el mensaje que quiere mandar el autor al escribir, aunque a veces coinciden. Como explicaré al final, en este caso me costó encontrarlo. Hay veces que incluso no consigo captarla, que el libro no me dice nada y entonces sé que no es un libro para mí.

La novela y el propio estilo del autor se me hacen oscuras, pero no desagradables. Su prosa no suaviza esta negrura con lirismo o poesía en exceso y en ocasiones la lectura se torna dura. Pero no es gore ni molesta, puesto que tiene el punto justo de detalles escabrosos. El ritmo no me parece el típico de novela negra, sino que es casi costumbrista. Explica con cierto detalle y calma la vida, el día a día, de los personajes y se explaya en diálogos largos y  profundos. La narración es bastante lineal; con algún pequeño salto hacia el futuro, pues se cuenta en pasado, y muchas regresiones a lo acontecido anteriormente a los personajes, necesarias para entender dónde se encuentran ahora.

Algo que me llamó bastante la atención es que, tras leerla entera y releer fragmentos, no sé el nombre del protagonista, del chico que narra esta historia en primera persona. Ni se le escapa nunca a ninguno de los otros personajes ni recuerdo que el narrador se refiera nunca a sí mismo por su nombre. Me da la impresión de que esto no es casual y estuve especulando un rato sobre ello, pero no tengo idea en realidad de lo que se esconde tras un detalle tan significativo, si es que hay algo.

Creo que es una de esas historias que cuesta contar, que lleva su tiempo y su sufrimiento. Porque es negra sí, pero también muy intimista en su estilo. 'El grito  de los murciélagos' despierta emociones  en el lector de modo casi inevitable.  Yo me puse desde el mismo principio en la piel de nuestro protagonista, deseando saber más de él, imaginando que pasaría a continuación. Sin embargo, la trama no es muy predecible, intuyes cómo será el final pero no con certeza. Y sorprende bastante lo que va aconteciendo a sus personajes.
           
La novela se estructura en un prólogo, 7 capítulos sin título, únicamente numerados y una nota sobre el autor. El prólogo está firmado por otra escritora, Miriam Beizana, cuyas obras tengo el privilegio de conocer y comentar en este blog. Contiene también un par de citas, una de ellas sobre el sistema de ecolocalización de los murciélagos, que fue clave para mí, por cierto.

La portada es especialmente bonita y atrayente. Da la impresión de ser esa puesta de sol, ese momento en que asoman las estrellas y  los murciélagos echan a volar, aunque tal vez me equivoque y tenga otro sentido que se me escapa. Pero aún sin entenderla del todo, no puedo ignorar su belleza.

El protagonista, y narrador,  es un escritor indie, un autor autopublicado que, junto a su novia Marina, publica en Amazon sus colecciones de relatos. Su novia, unos años menor que el personaje principal, es ilustradora y le hace las portadas. Además trabaja dando clases y haciendo ilustraciones y portadas para otros escritores, entre otras ocupaciones. Él malvive como camarero, profesión  que parece no acabar de gustarle. Se trata de dos luchadores, una pareja fuerte y sólida que permanece unida en la adversidad. Pero Marina es más alegre y optimista, tal vez incluso más sensata. Nuestro protagonista es pesimista y tímido, rasgos que en ocasiones le crean problemas. Al hablar da la impresión de que duda constantemente y titubea, sus intervenciones en los diálogos están llenos de puntos suspensivos y muchas veces corta la frase a la mitad, cosa que no sucede con los demás personajes.

Oliver es el jefe del restaurante donde trabaja. Es un jefe atípico, un amigo para nuestro autor, el primero al que le confiesa que es escritor. Un día le ofrece un horario más flexible para que pueda escribir, propuesta que creo que pocos jefes llevarían a cabo. Y ahí empieza todo, porque  entonces irrumpe un viejo amigo en la vida del autor, Víctor. Él, que en principio solo quería escribir, se ve arrastrado por una especie de obsesión con su amigo. El amigo dista mucho de ser ejemplar.  En varias ocasiones se acopla en casa del protagonista aún sabiendo que es una molestia para ellos y motivo de discusiones entre la pareja.

Víctor es uno de los ejes de esta  novela. En él toma cuerpo uno de los temas principales de la historia, el paso de la niñez a la edad adulta, no siempre fácil, no siempre correcta. La frustación y la enfermedad mental tienen también su peso. El autor la trata sin remilgos, con crudeza incluso, la desnuda tal y como es. Se produce un contraste marcado en los diálogos entre el aparente aplomo y seguridad de Víctor, que es incluso arrogante, y el carácter más resevado, tímido e inseguro del protagonista. Los diálogos entre ambos tienen mucha fuerza.

Destacar también entre los personajes a Lola, una camarera muy joven que sufrió una relación tormentosa en el pasado y que saldrá un poco malparada en el amor de nuevo. En Lola, creo yo, se torna material otro de los temas importantes: la amistad. Aunque en principio parece que la temática de la amistad  recae más en Víctor, el personaje de Lola es clave para entender algunos aspectos de la relación entre los dos chicos. Y también para comprender la visión de esas relaciones  y la importancia que tiene la amistad para el protagonista.

El principio de la historia es, en mi opinión,  uno de sus puntos fuertes. Ya el título es enigmático y te hace preguntarte por qué se llama así la novela, pero el inicio te mantiene con la tensión correcta durante toda la trama. Hay varios interrogantes que no acaban de resolverse hasta el mismo final ¿Cómo llega el protagonista a la situación que se nos presenta al inicio? ¿Qué tiene que ver con el grito de los murciélagos? Durante la lectura se plantean también muchas preguntas, algunas no resueltas. ¿Conseguirá nuestro protagonista escribir al fin su novela? ¿Podrá vivir algún día de escribir? Pero las cuestiones fundamentales, en las que yo me encontré en el libro y que me llevaron a descubrir su esencia son otras.

Tardé bastante en captarlo y no fue durante la lectura, sino luego al divagar sobre ella para escribir el comentario. Esa interacción entre lectora y libro, eso que yo llamo alma, se contestó con dos preguntas: ¿Por qué gritan los murciélagos? ¿Qué tiene eso que ver con escribir o ser escritor? Esa es para mí la respuesta valiosa.  No os lo voy a desvelar, ya os di una pista muy importante. Si queréis descubirlo, adelante. Leed, y sobre todo, dejaos empapar por el mensaje de sus letras. Escuchad a los murciélagos chillar después de anochecer. 

Y como acostumbro os dejo con un par de frases que me llamaron la atención, entre muchas otras:

"¿Qué otro fin buscaba yo que no fuese que me leyeran?"

"Hasta de los peores ratos de la vida, de esos tan bajos, oscuros y malolientes que piensas que jamás te librarás de ellos ni los dejarás atrás, hay que sacar al menos una ínfima pizca de luz, de combustible para progresar: "




lunes, 22 de agosto de 2016

Futu.re, de Dmitry Glukhovsky


Hay muchos libros que descubro por pura y simple casualidad, azar o como se le quiera llamar. En este caso, lo llamaré suerte y de la buena. Me encanta la ciencia ficción, tanto en forma de libro como de película y leo bastantes libros de este género. Pero entre  todos esos libros pocos hay capaces de hacerme reflexionar, de dejar una huella, por pequeña que sea, en mí. Lo que os traigo hoy es una de esas escasas excepciones. Se trata de Futu.re, de Dmitry Glukhosky, que me ha recordado mucho a la película "Blade Runner". He leído que tal vez esta novela sea llevada también al cine y me gustaría mucho ver esta historia en la gran pantalla.

Y recordando precisamente esta maravilla de película, "Blade Runner", me doy cuenta de que hace ya años que se han generalizado los futuros distópicos, los mundos del mañana que lejos de ser perfectos y superdesarrollados, son realidades más creíbles. Esta tendencia, tal vez ha sido influida por "Sueñan los androides con ovejas electricas" de Phillip K. Dick y sobre  su adaptación parcial a la gran pantalla; y ha dado, para mí gusto, muy buenas obras de ciencia ficción. Ese futuro que dista mucho de ser ideal, ese mundo opresivo, viejo y desalentador aunque con una tecnología avanzada; tiene aún hoy en día un claro reflejo en las series, libros y películas que se van  estrenando. Futu.re se narra en  uno de esos mundos ficticios del mañana, con una importante dosis de realismo crudo y grandes temas de actualidad, aunque muchos de ellos tan antiguos como el ser humano.

La acción se desarrolla en  el mundo del siglo XXV, en una Barcelona futurista, donde la gente vive apiñada en torres enormes de edificios. El agua de la vida, repartida en toda Europa, hace que las personas no mueran;  pero esto, obviamente, origina otros problemas en un mundo superpoblado y con escasez de recursos. Por ello, quién desee tener un hijo deberá administrarse una inyección para morir. Para evitar que la gente se escaqueé y tenga descendencia sin pagar ese precio, existe la Falange, los llamados Inmortales. Son un cuerpo armado que administra el suero de la muerte a los renegados, a los que se  niegan a cumplir esta norma.

La historia se narra a través de Yan, un inmortal que un día recibe el encargo de administrar el suero al líder de un partido político que lucha contra el sistema establecido, en particular,que propugna que la gente tiene derecho a reproducirse sin tener que morir. Yan narra en primera persona y con bastante realismo y crudeza los avatares de su trabajo y de la propia vida en ese mundo del futuro. Se ve una evolución en el personaje, que no puedo describiros sin desvelar por completo el argumento y chafaros el libro, pero sí decir que al final de la novela nada o muy poco queda del Yan altivo y un tanto arrogante que comienza esta historia. Sin embargo, hay aspectos del personaje que se mantienen en toda la trama y que son clave para entender el libro.

Además de Yan, que es el narrador y protagonista absoluto, la cantidad de personajes secundarios es bastante numerosa, hay tantos que me es imposible destacar a ninguno. Entre ellos hay políticos, otros Inmortales, científicos, inmigrantes ilegales y un largo etc.

Entre los muchos temas importantes y de máxima actualidad que trata el libro está el derecho a la vida y  la integridad, la inmigración, la sobreexplotación de recursos, el aumento incontrolado de la población humana y lo que más me llamó la atención, el derecho a morir. Es un libro que nos hace reflexionar sobre la necesidad de la muerte, lo que podría pasar si fuesemos inmortales. Y reflexiona también sobre el abuso de los poderosos sobre los más débiles. Refleja aspectos de la sociedad como la política y la corrupción dentro de ella.

No quiero desvelar demasiado, sólo comentar que tanto el final como toda la trama son impactantes y están realmente logrados. A pesar de su falta de lirismo, la prosa de Glukhovsky logra realmente trasladarnos a esas situaciones que describe. Si bien estilo del autor es poético en ocasiones, me resulta muy poco convencional. El ambiente descrito  es opresivo, inquietante y hasta mareante en ocasiones. En mi opinión, los escenarios ficticios que se recrean son una parte muy importante, pues crean las emociones necesarias en el lector para que se comprenda el mensaje que trata de transmitir.

El concepto de la muerte es tal vez lo más sobresaliente de la novela. Es algo que debéis descubrir por vosotros mismos. Pero para mí, el mensaje que se lee entre líneas está muy claro. Habla, fundamentalmente, de la muerte y de las consecuencias del orgullo y la testarudez humana, de la fatalidad de tratar de ir en contra de nuestra naturaleza. Tiene  un parte de ciencia y aspectos tecnológicos, como todo buen libro de ciencia ficción, pero es más importante quizás la parte filosófica. Se plantean además temas religiosos y espirituales, de dónde venimos y a dónde vamos y como nos perdermos por el camino, como vida y muerte se entrecruzan.

El principio del libro es  poco usual, como toda la novela. Para mí este inicio es en realidad una metáfora, si queréis descubrir a que me refiero, os animo encarecidamente a leer esta obra.
"El ascensor es una cosa excelente, ya lo creo. Ofrece múltiples motivos de admiración.
Haciendo un viaje en horizontal, siempre sabes adónde llegarás.
En cambio, trasladándote en vertical, puedes acabar en cualquier lugar."

Y, para terminar,  un par de frases interesantes también del principio:
" Vives como una cucaracha de a pie, batallando: recorres las trincheras de las paredes y los suelos agrietados."
"¡El alma ya no la utiliza nadie!"


martes, 16 de agosto de 2016

En el punto de mira, de Arantxa Rufo

Uno de mis géneros predilectos es la novela negra, y en general las historias de policías y detectives, donde tanto se materializa la eterna lucha del bien contra el mal. Sin embargo, he leído pocas de autores independientes. Será porque descubrí lo indie hace apenas unos meses y pocos libros de estas características que me resultasen atrayentes llegaron a mis manos.

Hace unas semanas llegó a mi 'En el punto de mira', recomendado por su propia autora, Arantxa Rufo.  Leí la sipnosis y descargué la muestra, lo que suelo hacer cada vez que alguien contacta conmigo. La sinopsis no llamó demasiado mi atención, pero cuando días después me decidí a leer la muestra supe que debía hacerme con el libro. Fue el prólogo, en segunda persona, y que mete al lector directamente en la mente del personaje, de una de las víctimas en este caso, lo que me incitó al fin a leer la novela. El estilo de la autora y su manera de narrar  en el siguiente capítulo fue también un aliciente importante.

La novela se estructura en un prólogo, cuarenta y ocho capítulos y dos epílogos, siguiendo a alguno de los personajes principales. El narrador es omnisciente en todo el libro, tanto la parte del principio que emplea la segunda persona, dirigiéndose directamente al lector, como el resto de la novela, ya en tercera persona. Cada capítulo se titula con un número, una fecha y hora y la localización. Un detalle muy de película, si bien todo el libro y la forma de contar la historia recuerdan al séptimo arte. La distribución de los capítulos me pareció  también cinematográfica. La escritora trabaja por escenas y corta la narración en el momento justo generando la tensión suficiente para que el lector quiera seguir leyendo.

 La acción transcurre mayoritamiente en Londres y los escenarios están bastante bien descritos, para lo que es necesario en un libro de este género. Se puede apreciar que la autora conoce los lugares y se molestó en imaginarlos convenientemente y documentarse. La documentación y el trabajo también se nota en las descripciones sobre las acciones de los protagonistas. Detalles del trabajo policial y de la forma de actuar de la asesina a sueldo a la que persiguen. Además, la obra tiene parte de romanticismo y describe un poco la vida familiar y con amigos de sus personajes. La novela consta de unas 459  páginas, lo que a algunos puede parecerles largo, pero yo creo que ni sobran ni faltan, sino que se ajustan bien a lo que pide la historia que en ellas se desarrolla.

En cuanto al tiempo, es lineal y la acción  transcurre en un par de meses, del 20 de mayo al 12 de junio,  pero hay alusiones a acontecimientos del pasado necesarios para entender el resto de la narración. El narrador va siguiendo tanto los pasos de la francotiradora, Kathleen Addams, como del inspector encargado de cazarla, Daniel Ryman. Para mí, ellos son los protagonistas de la novela. Ambos son peculiares, ya que ni Daniel es perfecto (aunque en ocasiones lo parezca) ni Kat es la típica asesina a sueldo psicópata y perturbada a la que es fácil odiar. En cambio, es muy sencillo empatizar con ella, entenderla y hasta desear que no salga mal parada. Ya es extraño de por sí que la protagonista sea una mujer, más que sea francotiradora; pero el carácter de Kathleen me pareció también peculiar. Aunque es reservada, consigue dar una apariencia de extroversión en ocasiones. Su autocontrol y su capacidad para la interpretación, necesarios muchas veces en su trabajo, son admirables.  Daniel es un policía astuto, obsesionado con su trabajo, que conoce su oficio y va a poner en aprietos a nuestra protagonista. Ambos, asesina a sueldo y policía,  tratan de hacer  justicia, a su manera y con sus propias armas y habilidades. La eterna lucha entre el bien y el mal de la que hablaba al principio parece no ser en este caso el nudo central de la historia. Está presente, pero ¿quiénes son los buenos y, sobre todo, quiénes son  los malos?

Otro de los personajes fundamentales es Jason Cole. Se trata del compañero de Kathleen, un hacker que le facilita mucho sus misiones como francotiradora y con el que tiene una empresa de seguridad informática que les sirve de tapadera. Mantiene con él una relación que va más allá del compañerismo o la amistad, ya que son amantes ocasionales y Kat sabe que Jason está enamorado de ella. Todo se complica cuando Kat se encuentra  a Daniel en una fiesta, tras el divorcio de este, y sienten de nuevo la atracción entre ellos. Kat no sabe que él es policía y mucho menos el encargado del caso de su último trabajo. Un trabajo en tres partes, con dos víctimas más de las que tiene que ocuparse, que se complicará mucho a partir de entonces.

Los personajes secundarios también aportan mucho a la historia y muchos de ellos son imprescindibles. Tienen cada uno su propio carácter bien definido. Así, entre ellos tenemos a policias, a descatar el compañero de Daniel, el teniente Saunders. Saunders es un mujeriego pero también sabe hacer su trabajo. Sin embargo, ¿es Saunders un compañero leal? Además está la agente especilizada en informática a la que Daniel pide ayuda, Jennifer Crewe. No es que su papel sea muy relevante en la historia, pero es de mis personajes favoritos por su caracterización. También el  hermano de Daniel, Aaron, y su esposa Deborah, que es amiga de Kat, me parecen destacables. Aunque sus papeles son más cortos, ambos tratan de hacer de casamenteros entre nuestros protagonistas, lo que constituye una  parte importante de la historia. Otro personaje que me llamó la atención es el traficante que provee de armas a Kat, el carismático y misterioso Veyron.

Con esta trama, un argumento con muchos giros inesperados, es lógico que el libro enganche, pero más que eso es la humanidad que la autora consigue dar a los personajes y la empatía que se siente con ellos lo que te mantiene pegado a sus letras. Se sufre con ellos y se viven sus aventuras.

El principio y en general el desarrollo de la novela me encantó y, para mí , quizás lo menos destacable fue el final. Está bien, es correcto y mantiene al lector en tensión. Tampoco es algo que se vea venir claramente, pero desde la mitad del libro tienes la sensación de que tiene que acabar así.  Está bien narrado y construido y además se adecua perfectamente a la trama, pero como lectora esperaba otra cosa, otro giro inesperado tal vez.  Me dejó cierto regusto amargo y esto es algo puramente mío y personal, que tiene más que ver conmigo que con la propia obra. A otra persona quizás le encante tal como está. Sin embargo, algo bueno de este final en dos epílogos es que deja la puerta abierta a una posible continuación de la historia, o a que el lector se imagine como podría ser. Sinceramente, me gustaría que hubiese esa segunda parte y la leería con agrado. El libro termina en el momento justo y la historia, a pesar de mis impresiones, tiene un final lógico y que no decepciona.

Como conclusión diría que la autora maneja con acierto los tópicos de la novela negra y de la romántica y consigue una obra entretenida y agradable de leer. Es muy recomendable si os gusta lo policíaco, casi negro,  y no os disgusta lo romántico. Su ritmo trepidante en ocasiones se acerca al thriller y tiene la dosis adecuada de suspense.

Os dejo un pequeño fragmento del prólogo, que fue la parte que a mí más me llamó la atención:
"El frío va remitiendo, por fin. Ya no sientes nada y el mundo se vuelve negro. Te repites, una última vez, que esto no puede ser verdad."

martes, 26 de julio de 2016

El Duque del Altozano, de Fernando Cotta



Hoy día es cada vez más complicado decidir que libros leer, así que no queda más que fiarse de recomendaciones y, sobre todo, del instinto lector. Por esos azares de la vida y de las redes sociales me topé un buen día con 'El Duque del Altozano' de Fernando Cotta. Después de que se cruzase en mi camino decidí darle una oportunidad y leer la muestra. El  libro tiene un buen comienzo, me intrigó y decidí seguir leyendo. En su inicio la historia destaca por la imaginación que desborda y algo que me llamó la atención es que el autor conoce las aves, sus nombres y formas de actuar. En simples detalles como este, además de en el castellano que utiliza, se ve la documentación y el trabajo que hay tras el libro.

Suelo huir de los libros que se autodenominan humorísticos, no me suelen hacer gracia. Es relativamente sencillo que un libro me emocione, que me enfade, que me haga llorar,... Es fácil para mí empatizar y que  me ponga , en definitiva, en la piel de sus protagonistas. Pero reírme con un libro es otra cosa y el Duque lo ha conseguido.

No es, sin embargo, un libro meramente humorístico, sino que tiene su historia y su trama bien montada. No abusa del chascarrillo,  que es lo habitual en otras obras de este estilo que tengo leído. No es humor chavacano ni fácil (al menos; no siempre, algo hay intercalado entre chistes y retruécanos más originales) sino que se me hizo divertido, fresco y alegre, hasta elegante en ocasiones. Pero con su necesaria dosis de romanticismo.

 Me ha gustado la forma de narrar y sobre todo los dialógos.  Me ha recordado a mi época en el instituto, estudiando literatura del Siglo del Oro y también a los libros del Capitán Alatriste de Peréz-Reverte. Sin embargo, poco tiene que ver con esos libros; ya que el tono es jocoso en ocasiones, tierno en otras.

Es muy fácil meterse de lleno en la historia y en los líos en que el desventurado mirlo se ve envuelto sin quererlo. El tiempo en la novela es lineal, sigue siempre a su protagonista, siendo sencillo seguir la historia en este aspecto. La forma de contar y el estilo recuerdan mucho a la literatura picaresca y de aventuras del Siglo de Oro, como no podía ser de otra manera. Utiliza acertadamente el castellano antiguo, entremezclado a veces con expresiones más actuales.

En cuanto al narrador, es  onmisciente en tercera persona. Pero, en algunos momentos determinados, pasa a la primera, a la voz de uno de los personajes. No os voy a desvelar más porque tengo la impresión de que este es un aspecto importante y que debéis descubrir por vosotros mismos al leer. Algo se esconde en esta forma de narrar.

En lo que se refiere a argumento y protagonistas, el Duque del Altozano es un noble soldado de los tercios de Flandes del Siglo de Oro, valiente y mujeriego como pocos, que se reencarna en un mirlo blanco en el año 2015 para cumplir una misión divina y redimirse de sus pecados. Así, debe ayudar con sus problemas amorosos a diversos personajes. Flor, la veterinaria  que lo atiende de sus heridas al principio del libro, Lucrecia y dos de mis personajes favoritos, Yolanda Margarita y Jorge; son, entre otros, enamorados que tienen problemas para iniciar su relación amorosa ¿Lograrán con ayuda del Duque, en mirlo reencarnado,  lanzarse al fin a las aguas del amor?

Así, cada capítulo  de los diez que componen la novela se titula según los personajes que los co-protagonizan junto con el Duque. Me atrevería a decir que cada capítulo es casi una historia independiente que bien podría leerse por separado, como si de una serie se tratase. Mantiene, sin embargo, la coherencia en toda su extensión. No es una obra larga, sobrepasa por poco las 200 páginas y puede perfectamente leerse en una tarde o unas pocas horas sueltas, como yo hice por falta de tiempo.

Otro aspecto destacable para mí es la mención a diversas regiones de la geografía española que el Duque va visitando. Parte de Madrid y va volando, parando en pueblos y ciudades para cumplir sus misiones. Parece obsesionado con querer ver el mar. En su camino se encuentra tanto a humanos que le escuchan como a otros que solo le oyen piar y tiene algún divertido encontronazo con otras aves.

La trama tiene un par de giros inesperados que me sorprendieron bastante, sobre todo el final no me lo esperaba. Irrumpe Gabriel, personaje muy diferente y que  da la impresión de ser ese archienemigo que todo héroe que se precie debe tener ¿Cuáles son los malvados planes de Gabriel? ¿Conseguirá el Duque vencerle?  Os adelanto que se deja la puerta abierta a un segundo libro y que continuen las aventuras y desventuras del emplumado caballero. Espero que así sea y estoy deseando leer esa segunda parte. Así que ya sabéis, si tenéis problemas de amores, dejaos aconsejar por el Duque del Altozano, reencarnado en mirlo blanco.

Os dejo con unos fragmentos, un par de frases de las muchas  que me llamaron la atención, para que os hagáis una idea:

"Corría el año 15 del siglo XXI de nuestro Señor, cuando un negro mirlo se acercó a escuchar la melodía. A saltitos se desplazaba mientras alzaba graciosamente y giraba de uno a otro lado la cabeza, dándole armonía a los acordes de la musicalidad."

"–De manera que el bombardeo de mis fueros era cosa del destino –Pensó. Por lo que veo en cuanto se valla la damisela me pide que descargue otra buena tormenta y tan amigos. Lo que es el amor, cura y mata en idéntica proporción."

lunes, 11 de julio de 2016

Todas las horas mueren, de Miriam Beizana Vigo


Hace meses, cuando Miriam Beizana Vigo me propuso que leyese su próxima novela, 'Todas las horas mueren', que estaba por salir, me invadió una tremenda alegría y cierto temor. Para mí era un honor que confiase en mi criterio como lectora, pero al mismo tiempo no querría tener que decirle que el libro no estaba a la altura de 'Marafariña', su ópera prima, cuya lectura disfruté tanto. Había contactado con la autora tras leer este último libro, había visto a la persona que hay tras la escritora y si algo tenía claro es que no iba a traicionar esa confianza con una mentira de ninguna clase sobre sus libros, ni aunque fuese piadosa. Cuando vi el archivo creí que  sus 150 páginas no eran suficientes para contar una historia y comencé a leer un tanto recelosa.  Pienso que si puedes contar una historia en 100 páginas no debes emplear 1000, si bien muchas historias que he leído pecan de brevedad y necesitarían incluso más páginas. Pero, tras leer el libro y en el mismo final, me di cuenta de que me había equivocado con mis prejuicios, por fortuna. Es una obra redonda, superior incluso a 'Marafariña'. Y su brevedad es una muestra más del talento de su autora. Así, cuando le di mi opinión, lo primero que me salió fue algo así como: "Has escrito un libro con alma, otro, porque Marafariña es espíritu puro."

Si de 'Marafariña' dije que no es un libro para todos sino que solo personas con una cierta sensibilidad pueden  disfrutarlo, 'Todas las horas mueren' me ha sorprendido gratamente en este aspecto. Es un libro más cercano al lector común. Incluso personas que no sean lectores voraces, sino más bien ocasionales, que no busquen más que un poco de ocio; pueden verse irremediablemente atrapados entre sus letras. A estos últimos advertirles que les hará reflexionar para bien, que no les dejará indiferentes. Y también que es muy probable que disfruten mucho con su lectura. Sin embargo, es una obra dura, que desnuda el sufrimiento de sus personajes.

Miriam mantiene su delicioso estilo en ambas obras, 'Marafariña' y 'Todas las horas mueren', que en apariencia no pueden ser más distintas. Su prosa cuidada y el intimismo la caracterizan.  Además tiene un ritmo muy bien marcado, aunque mucho más rápido en esta ocasión y que se mantiene más, es decir, en 'Marafariña' en unos momentos determinados ese ritmo pausado (que adoré) mutó en vertiginoso porque así lo requería la trama, pero en este caso no es así. Aunque con las variaciones que la historia va pidiendo, la narración es más constante en ese sentido. Mantiene también esa particular forma de narrar, de conducirnos a lo largo de todo el argumento, que tan buen sabor de boca me dejó en su primera novela. Aunque el narrador es un poco diferente en esta ocasión, alterna la tercera persona omnisciente, que predomina, con pasajes en primera persona. Además, esta segunda obra no es tan descriptiva. Deja más a la imaginación del lector, incluso juega un poco con ella en ocasiones. La lectura es mucho más ágil que en 'Marafariña', se lee más rápido porque así lo pide la historia. Yo me la leí en un par de horas nada más, devorando una página tras otra, totalmente embelesada y sin levantar la vista del texto para nada.

Es una obra corta pero que se disfruta mucho, incluso para mí que adoro los textos largos y los libros gordos. Los cuatro capítulos son manejables, de poca extensión y van numerados, subdividiéndose a su vez en escenas con un título significativo también breves. Nada que ver con 'Marafariña', que es mucho más extensa, pensaréis, si la habéis leído. Solo en apariencia, pues ambas obras tienen una estructura clara y muy bien definida, incluso similar. Ambas obras están íntimamente ligadas además. Como sin duda recordaréis si la habéis leído, en 'Marafariña', ' Todas las horas mueren' es la obra inacabada de Estefanía que su hija Olga retoma y 'Marafariña' es también un libro en el mundo de 'Todas las horas mueren', que Olivia pide a Dorotea que lea. Me ha parecido muy curiosa esta referencia entre ambas obras.

Los personajes principales para mí son tres: Olivia, Dorotea y Laura. Tres mujeres muy diferentes a las que los azares de la vida acaban uniendo de algún modo. Como ya sabéis, me encantan los libros con protagonistas femeninas. Olivia Ochoa me ha gustado por su particular carácter. Es una escritora anciana, dueña de la Cafetería Fontiña que para mí y para Olivia es mucho más que un café, como explicaré luego. Dorotea es una joven que por azar y escapando de una situación difícil recala en Fontiña,  ese pueblo donde Olivia se ha refugiado en los últimos veinte años. Es una muchacha que parece desconocer su propia fuerza y carisma obnubilada por su dolor, sus rencores y la falta de afecto que sufre.  De Laura poco puedo decir sin desvelar demasiado la trama. Laura es un personaje atormentado, tal vez el que más sufre en esta historia, y  que transciende de su propia persona, de su propia vida, para ser algo más en la mente de Olivia. Si queréis descubrirlo tendréis que leer entre líneas y con mucha atención, no os lo voy a contar porque sería arruinaros la lectura.

Tiene también unos personajes secundarios que distan mucho de ser de relleno, de ser planos,  sino que tienen su propia historia dentro de la novela y están muy bien definidos. Así, tenemos  al panadero, Manuel, que es lo más parecido a un amigo que tiene Olivia. Tomás, el mecánico, y su esposa Clarisa acogen en principio a Dorotea. Su historia no gira solo en torno a las protagonistas, sino que cada personaje tiene su vida propia. Como es tan típico de la Galicia en que vivo, todos se conocen pero sin conocerse en realidad. Todos tienen escondidos sus propios fantasmas, algo tan típico de la naturaleza humana.

La acción transcurre entre el pasado y el presente, intercalándose ambos de un modo peculiar. Solo al final se entiende realmente esta forma de tratar el tiempo en la novela. Al final todo encaja y se comprende. El tiempo es casi  un personaje más en esta obra. Los escenarios de presente y pasado son también diferentes, del Madrid de la postguerra a la Galicia rural de hace unos años. Pero, al contrario que en otras novelas que tengo leído que utilizan un recurso similar, no se tarda en saber en que lugar o tiempo nos encontramos al leer, es decir, no te pierdes. Esto facilita mucho la lectura y se agradece.

 Si 'Marafariña' tiene un halo mágico (de universo propio), si Ruth siente una conexión mística con su pequeña aldea, el pueblo gallego donde transcurre buena parte de la acción parece en principio ser el típico lugar minúsculo, apartado y con un ritmo de vida muy lento. Pero el café de Olivia es algo diferente, el café es un símbolo para Olivia. Su café es algo que la ata a su vida anterior, que es mágico para ella, tiene una conexión espiritual con él  y este significado se me escapó en un principio. Es más que un lugar de reunión, un lugar cálido con el fuego siempre presente y un maravilloso olor a café en el aire. Es el símbolo del efecto del tiempo en nuestras vidas, de nuestras obsesiones, miedos y fantasmas. O fantasma en singular, porque hay uno muy presente en toda la novela. Si queréis saber cuál es, os animo  encarecidamente a leerla.

Concluyendo, 'Todas las horas mueren' es un libro con alma, de los que no abundan y se nota que está escrito con cariño.  El libro, para mí, manda un mensaje muy claro y esperanzador, aunque no exento de tristeza. Es una obra dura y profunda, muy intensa. Es una reflexión, casi un ensayo, sobre un aspecto de nuestras vidas que hoy día tratamos de ignorar, de vivir como si no fuese a pasarnos a nosotros; pero que forma parte de ser humanos. Es una de esas novelas que te atrapa y cuya lectura te enriquece.

Os dejo con un par de frases para enmarcar de las muchas que me encontré en esta obra:
 "Porque todo muere, y las horas no son una excepción."
"Las horas muertas, todas esas horas que mueren, están llenas de tu ausencia."




martes, 21 de junio de 2016

Azul Capitana, de María Fornet

En la descripción de este libro se plantea una pregunta: "¿Se puede encontrar el amor en un psiquiátrico?" Y se resume el argumento en una sola frase: "Esta es la historia de Alejandra, su pulsera y su huelga de hambre". Un gran resumen de la novela, sin duda, breve y que incita a leerla sin apenas desvelar nada.

Ya esta primera frase me hizo reflexionar porque el amor no es algo que se encuentre, sino algo que te encuentra y, como en este caso, cobra una forma inesperada. Es algo que aparece en cualquier lugar. Te enamoras de quién menos esperas, de quién menos parece convenirte y cuando menos receptivo estás para ese sentimiento.  Para mí esto no es una historia de amor, el amor es algo que se cuela en la historia de Alejandra. Para mí tiene más peso su hambre y su pulsera. Pero todo: el chico,  el hambre y la pulsera, son solo modos materiales de expresar algo inmaterial. Son una especie de metáfora de algo que vive tan dentro, algo tan enraizado en la mente, que parece imposible de expresar. Pero puede expresarse. Puede cobrar vida propia en objetos, en personas y en el dolor que Alejandra utiliza paradójicamente para sentirse mejor.

Alejandra es un chica fuerte, de personalidad arrolladora, que vive arrastrando un trauma del pasado que parece impedirle ser ella misma e incluso comer con normalidad. La fuerza del personaje tiene su importancia pues muchas veces se culpa al enfermo mental de su dolencia atribuyéndole debilidad de carácter, como si estuviese en esa situación porque le da la gana estar mal, por querer llamar la atención y otras razones cuanto menos curiosas que tengo escuchado. Es un tema sobre el que escribiré mucho pero esta no es la entrada para ello. Esta es una entrada para  Alejandra que, como ya dije, tiene mucho carácter, mucha fuerza y mucha voluntad.

Pero, para mí, la causa de todo no es el trauma que ella arrastra, la causa es orgánica. El trauma es su forma de materializarlo; como la pulsera, como el hambre. Es la forma de hacer de carne y hueso algo que no es más que un fantasma, algo que no podemos herir, ni medir, ni expresar y que  ni siquiera  acertamos a comprender en una mínima parte.  Y mucho menos vencerlo. Es algo que habita en  nuestras neuronas y  que la misma ciencia no ha podido más que etiquetarlo sin  verlo, ni medirlo; sino que se aproxima sin acabar de llegar al meollo del asunto. Pero a través de esa materialización Alejandra le pone cuerpo y entonces, siendo ya real, puede trabajar sobre ello, puede crear arte para expresarlo, para comprenderlo y hacérselo ver a los demás.

Aunque Alejandra sea la protagonista indiscutible y la voz a través de la cual se cuenta esta historia, los demás personajes tienen mucha importancia. Sabrina, la compañera de habitación problemática que acaba por ser su amiga; Vincent, el chico que le gusta, y sobre todo Matilde, la anciana artista ingresada  desde hace años en el centro; tienen un papel muy relevante en el desarrollo de las vivencias de  Alejandra. También, además del resto de internos y del personal del centro, para mí son muy destacables  los padres de Alejandra. Sus padres la ingresan en contra de su voluntad, incluso con una orden judicial. Estas situaciones suelen ser muy traumáticas para el paciente y la familia. Ellos parecen no comprender lo que le ocurrre a su hija, parecen estar hartos y sentirse culpables, pero siempre están ahí arropándola lo mejor que saben. Refleja de un modo muy veraz el papel de la familia en estas situaciones, en vez de limitarse a convertirlos en víctimas o culpables.

En esta novela lo que hace María Fornet me parece muy importante. Le pone voz a la enfermedad mental, la normaliza hablando de ella sin tapujos. Es, en mi humilde opinión, la misión de los escritores; poner en palabras lo que otros no sabemos, no podemos o no queremos expresar. Porque estas dolencias incomodan, se prefiere fingir que no existen, taparlas, fijarse en números y estadísticas y  que parezca que  no son personas quienes las padecen. Pero son personas, somos personas, más bien. Porque a todos nos puede tocar de cerca. Y es de este modo, hablando de la enfermedad mental, de todo lo malo que hay en ella; pero también de la parte buena, que la hay,  como se consigue un atisbo de compresión sobre un tema tan antiguo como el ser humano, pero que aún hoy día se nos escapa. Es necesario liberar a estos trastornos de su estigma y del halo romántico del que el silencio les dota. Es, por tanto, un libro muy necesario.

Por lo que tengo entendido la autora habla desde el conocimiento que su experiencia laboral le ha aportado, al trabajar en centros similares al Roble Viejo que describe en su obra. Creo que solo un buen profesional de la salud mental, o un paciente extraordinario, podría escribir algo así y de esta manera. Y además tenía que ser alguien con mucha sensibilidad para comunicar. Existe en la sociedad un desconocimiento muy grande sobre lo que son estos centros psiquiátricos y las mismas enfermedades mentales, en general. Es algo sobre lo que resulta complicado documentarse si no se conoce de primera mano.

Para terminar, decir que esta obra me ha encantado y que recomiendo que la leáis si os interesan estos temas. También la podéis leer como simple entretenimiento, casi como si fuese una novela ligera. Y lo digo porque está muy bien escrita, con una prosa elegante pero cercana,  fácil de leer y muy amena. Está bien cuidada en todos los aspectos, desde la portada a la forma de escribir. Engancha desde el principio y te mantiene en vilo durante toda la novela. Y se lee realmente rápido, la lectura es muy fluida y agradable. Me he quedado con ganas de más, aunque reconozco que el libro llega a su resolución natural, acaba en un momento ideal para ponerle fin.


lunes, 30 de mayo de 2016

Clávame las uñas en el corazón, de Joana Arteaga

'Clávame las uñas en el corazón' es uno de esos libros con un modo de tratar el tiempo que me desconcierta y me encanta a la vez. Me recordó a un puzzle hecho a ciegas, donde no acabas de ver la imagen hasta completarlo y solo una vez terminado lo comprendes. Me pasé toda la novela viendo como las piezas iban encajando en mi imaginación.

Si siempre digo que me encantan los libros con protagonistas femeninas; con este quedé más que satisfecha en ese sentido porque, si bien los personajes masculinos tienen su importancia, el peso de la historia recae inequívocamente sobre las mujeres. Nada menos que cuatro mujeres de tres generaciones diferentes.

El otro gran protagonista de esta novela, que eclipsa todo lo demás, es el dolor. El sufrimiento se hace patente en cada línea, en cada personaje, desde la copla del inicio del libro (que yo no conocía) al final. Las emociones de los personajes te atraviesan, sientes su calvario casi en propia carne, así de bien narrado está este libro.

Hay mucho dolor en estas letras, pero también una puerta a la esperanza. Es una hermosa reflexión sobre la vida, sobre el amor y sobre todo el sufrimiento. Y de como muchas veces para liberarnos de ese dolor nos inflingimos otro mayor, como si no supiesemos curarnos de otro modo. Pero no quiero desvelaros lo que para mí es fundamental en la historia y le da pleno sentido. Si lo queréis saber tendréis que leerlo. 

Es literatura intimista, profunda, para nada ligera o comercial. Se trata de unos de esos libros que te hacen pensar, que a mí suelen encantarme. Sin embargo, no se hace difícil de leer. Es de esas obras que creo solo alguien con cierta sensibilidad puede apreciar en toda su hermosura.

 De la misma autora he leído también algo más ligero: 'El mundo contigo', que no reseñaré puesto que, aunque me gustó, no me fascinó como si lo hizo el libro que ahora tenemos entre manos.También es muy recomendable su colección de relatos: 'Siete versos sueltos'. De uno de esos relatos surge esta historia.

Recomiendo a esta autora, tanto si os gusta la literatura profunda e intimista como si preferís algo más ligero, pues tenéis dónde escoger entre los diferentes títulos que ha escrito. Yo la seguiré de cerca, creo que tiene un gran potencial y estoy deseando un nuevo libro del tipo de 'Clavame las uñas en el corazón', aunque últimamente parece preferir el género romántico o más bien 'chick lit'. 

lunes, 16 de mayo de 2016

Mente, de Fernando Maremar

Este es un libro que leí porque me hablaron bien de él y tengo que decir que me ha fascinado tanto que no voy a dudar un solo minuto en leer todo lo que la persona que me lo mostró me recomiende. Es uno de esos libros de los que me enamoré pérdidamente.

'Mente' tiene una protagonista femenina, lo que suele encantarme ya de por sí, y es además una chica fuerte, lo que me gusta aún más. Udelia es de esas mujeres increíbles, inteligentes pero humanas, que llenan una historia con su sola presencia. Es por algo tan banal en apariencia como su insomnio por lo que se inicia toda la trama.

El entrañable profesor, con esas frases que parecen decirlo todo sin concretar nada, con su divagar, es el mentor de Udelia y además su amigo. Con un correo electrónico suyo empieza esta novela.

En cuanto al resto de personajes, no soy capaz de hablar de ellos sin destripar totalmente el libro. Si os hablase de Andrei o del inspector de policía, por ejemplo, me temo que iba a meter más de un spoiler, lo que no es mi intención.

Los personajes sufren una gran transformación personal, tanto los protagonistas como alguno de los secundarios. Al leer vamos viendo ese curioso cambio, esa especie de despertar. Para mí se trata de una reflexión sobre los azares de la vida que nos van modelando, en ocasiones a nuestro pesar, en otras para mejor.

Además de sus protagonistas, otro de los puntos fuertes del libro es su argumento. Me ha parecido original, arriesgado e incluso rompedor en un determinado momento. No sé si os pasa también que al leer vamos viendo por dónde va a ir la historia, adelantándonos a lo que el autor quiere desarrollar. A veces simplemente es por intuición, otras porque el escritor es humano y sigue una lógica no muy difícil de adivinar. Pues bien, en esta novela no hay previsiones que valgan. Llegado un punto en que me dije: "ahora solo puede pasar esto", lo que en realidad pasó me dejó boquiabierta, por inesperado. Y solo pude seguir leyendo, con la mente abierta y preparada para que lo imposible se hiciese real sobre el papel (o en el Kindle, más bien)

La acción sucede en un mundo del mañana, para mí no tan diferente al de hoy, con una curiosa peculiaridad: está prohibido salir de noche de lunes a jueves. Además, la policía patrulla y trata de hacer cumplir esta norma. Y nuestra protagonista, con insomnio y bastante aislada del mundo que la rodea, sufrirá ese gran cambio en su vida que parece estar deseando desde hace tiempo. Pero no será como ella esperaba.

Para terminar solo decir que no os arrepentiréis de leerla, sobre todo si os gusta la ciencia ficción y los futuros distópicos.


domingo, 24 de abril de 2016

Ofelia descalza, de Desirée Ruíz

La novela ' Ofelia descalza', de Desirée Ruíz es de esos libros que al principio no me llaman demasiado la atención, pero que una vez una vez los empiezo a leer me fascinan. Es una joya de las que encontré por casualidad, nadie me habló de esta obra. Y hoy día hay tantos y tantos libros que es difícil que uno destaque. Muchas veces cuesta decidir la próxima lectura entre tanta oferta. 

La descubrí curioseando en Amazon, ya no recuerdo muy bien cómo. Tal vez por Kindle Flash. Creo que me decidí a descargar la muestra atraída por la imagen de su portada, que invita a soñar si la miras detenidamente. 

Fue la muestra lo que captó al fin mi atención. Fue el estilo de la autora, su dominio de la prosa, esa forma de expresarse y ese ritmo que me obligaba a leer despacio. Se trata de un libro que saboreé en vez de devorar. En este aspecto me ha recordado en más de una ocasión a otro libro, que ya comenté en este blog (Aquí , en mi particular cuarto de juegos, solo quiero hablar de libros que me han encantado y me dicen mucho a mí en particular) Aunque he de reconocer que no fue porque ambas obras se parezcan, en realidad. En cuanto a temas y personajes, por ejemplo, no pueden ser más diferentes. Pero las buenas sensaciones que me dejan, ese poso agradable, esa ritmo pausado que me calma y esa empatía con los personajes y  la propia historia, hace que sean similares para mí. Sin embargo, no quiero hacer comparaciones y no os diré de que novela se trata,  cada libro tiene su esencia y muchos de ellos tienen además su magia, su propia vida. Y 'Ofelia descalza' tiene eso y más. 

Fue un libro que decidí comprar y leer tras ojear un par de páginas, aunque suelo leer la muestra entera antes de decidirme a adquirir un libro electrónico.  En este caso, sin embargo, me dije este es un libro para mí. Y no me equivoqué. Es de esos libros con lo que me pasa algo curioso, parecen no tener nada que ver conmigo, con mi vida y mi historia y sin embargo me identifico mucho con ellos. Y por supuesto los disfruto. 

La trama gira en torno a Marcela, una mujer  casada que rebasa la treintena y se encuentra con un misterio tras la muerte de su hermano Jaime. ¿Quién fue Laura, el amor imposible de Jaime, a quién él dedica un cuadro inacabado? Marcela lo descubre en su estudio de pintor y pronto se decide a resolver esa incógnita. 

 Sin embargo uno de mis personajes favoritos es Lluvia, con la que empieza la historia en el prólogo con esta hermosa frase: " Lluvia nació del agua" Me pasé medio libro tratando de atar cabos, de averiguar como se iban hilando lo que parecían ser dos historias diferentes, la de Lluvia y la de Marcela, que se van entrecruzando. Hay incluso lo que parece una tercera trama que pronto se une a la principal. 

De entre los personajes descatar también a Nacho, psicólogo  y marido de Marcela, además de gran amigo de Jaime, y a Victoria, la mejor amiga de la protagonista. Esta última tiene, tal vez, más peso en la aventura que vive Marcela que el propio Nacho.   Quien tiene, en mi opinión, un papel muy relevante aunque más breve, es la tímida y solitaria Sara, amiga de Jaime y en cuyas manos parece estar el contestar esa pregunta que mantiene en vilo a Marcela, ¿quién es Laura? 

Cómo olvidar a Doña Alma del Río, entrañable e ilustre dama ya anciana, hermana de Pelayo, el difunto marido de Victoria.  La propuesta de negocios que les hace a Marcela y Victoria da un giro en la vida de la protagonista. Me gustó la relación peculiar que mantienen estas dos amigas, que parece que no pueden ser más diferentes, pero se complementan. Juntas, Marcela y Victoria,  se lanzan a la aventura. 

Y os voy a contar un secreto, tratando de no desvelar el gran misterio de la novela, y es que la historia no trata, a mí entender, de quién es Laura. Hay una trama más oscura, un enigma en la vida de los personajes que lo explica todo. Os animo a descubrirlo por vosotros mismos, merece mucho la pena. 

Para terminar, en esta historia he encontrado grandes frases; de esas para subrayar y hasta para enmarcar, y que a mí personalmente me han llegado al alma. Os dejo con una de ellas: " Lo peor de todo es no sentir nada; esa carencia de sensaciones, esa frialdad en el alma, esa oquedad sin tan siquiera ecos" 

domingo, 13 de marzo de 2016

Connie Willis y los viajes en el tiempo

Un tema que me apasiona a mí y a mucha gente es el de los viajes en el tiempo, tan explotado en cine y literatura.  Parece imposible pero, ¿a qué sería genial? Pasearse por la Inglaterra victoriana, la Francia revolucionaria,  la España de los árabes o incluso el Egipto de los faraones.O simplemente volver atrás, a los años de la infancia.

Hay una escritora y una serie de libros que me gustan en particular. Es Connie Willis y sus novelas sobre los historiadores de Oxford:

-El libro del día del juicio final
- Por no mencionar al perro
- El  apagón
- Cese de alerta

En estos libros, diferentes personajes viajan al pasado para  observar e investigar en primera persona diversos hechos históricos. Y como es lógico, no siempre sale todo bien. Sus novelas están llenas de azar, casualidades y contratiempos.

En "El libro del día del juicio final" una historiadora acaba por error en la época de la peste negra. 

"Por no mencionar al perro" es la más divertida de las historias que leí de esta autora, aunque todas tienen sus toques de humor. Transcurre en la Inglaterra victoriana. 

En "El apagón" y "Cese de alerta" tres jóvenes historiadores van a la Inglaterra de la II Guerra Mundial, a la época de 1940. 

Relacionada, pero sin encajar del todo,  está también la novela 'Los sueños de Lincoln' de la misma autora. En ella el viaje en el tiempo es más bien mental.

Tiene además algún relato o novela más corta sobre el tema que aún no he podido leer.

En cuanto a la autora, destacar su prosa cercana y amena. Sus novelas suelen ser largas pero no se hacen pesadas, es más, llegas al final queriendo que continue. Sabe imprimir el ritmo preciso a la historia, pausado en ocasiones y trepidante cuando es necesario.

Ha ganado varios premios, sobre todo en la categoría de ciencia ficción y fantasía. Sus libros merecieron en ocasiones el Locus, el Hugo y el Nébula, por citar algunos. A mí me gusta que se reconozca la labor de mis escritores favoritos, aunque no suelo fijarme en galardones. Yo ojeo un libro y si me gusta lo leo.

Así fue como descubrí a esta escritora, mirando un libro por casualidad, mientras hacía la compra. Tenían libros expuestos en la entrada y el título de uno de ellos me sedujo. Se trataba de 'Tránsito', que aún conservo y releo a trozos en ocasiones.Paradójicamente, este fantástico libro no tiene nada que ver con el tema que nos atañe.

 Pero no os lo voy a desvelar, hoy al menos no.

jueves, 10 de marzo de 2016

Marafariña: La magia de lo infinitamente hermoso

Un buen día me hice seguidora en Facebook de la biblioteca de un  pueblo cercano. No recuerdo bien el motivo, creo que fue buscando su horario de apertura.

En mi muro apareció un tiempo después una foto de una chica joven que estaba besando un libro como una madre besaría a su bebé recién nacido.

Me quedé un rato mirándola, divagando sobre la pasión que la literatura puede desatar, que engendra en tantas personas. Ese amor casi maternal que relucía en los ojos de la autora.

Y otro buen día, visitando la biblioteca curioseando todo como acostumbro hacer en esos lugares, vi el libro y lo reconocí por lo verde de su portada.

Parecía gordo, lo cogí y comprobé que pesaba. Me suelen gustar los libros bien hermosos, entrados en carnes, o en páginas, más bien.

Así que me puse a ojearlo y a leer el principio. Era bien hermoso también por dentro. Es decir, me gustó lo que leí, me gustó tanto que no lo olvidé, que lo estuve buscando y finalmente compré el ebook.

Y al fin, pude conocer a Ruth y a Olga, enamorarme platónicamente de Mario,  pude meter los pies en las frías aguas del río, pasear por la playa y perderme en el bosque de Marafariña. Porque leer el libro es casi como estar allí.  Estar en un lugar con la magia de lo bello.

El libro tiene una historia que contar y una mano maestra que sabe escribirla, darle vida sobre el papel. Dos cosas fundamentales en toda novela que se precie. 

Las diferentes historias de amor que aparecen en el libro son creíbles, reales, están bien narradas. El romance para mí es el punto flaco de muchas novelas, algo que parece realmente difícil de plasmar, incluso para autores con fama y prestigio reconocidos.

Se sumerje en la intimidad de los personajes de modo que podemos meternos de lleno en sus mentes: en sus miedos, en sus anhelos y hasta en sus sueños. Las escenas onirícas se me hicieron especialmente gratas e  interesantes. 

El tema de la fe, de las creencias, está tratado de un modo valiente, sincero. Al principio dudé si divagar sobre este tema, para mí tan complejo, aquí. Pero tras meditarlo un poco decidí atreverme.  La fe no moverá montañas pero crea conflictos de modo constante, conflictos en el interior de la mente de las personas y en las relaciones entre ellas. No quiero desvelar más de la cuenta pero nos introduce en un mundo cercano y desconocido a la vez, de una comunidad de  personas aparentemente felices con su religión. Pero, ¿es realmente así? ¿ O hay personas que simplemente se dejan arrastrar por la corriente? ¿ Puede haber además gente que en ese entorno deje de creer, que decida convertirse a otra religión o simplemente ser agnóstico? Son dudas que me surgieron durante la lectura. 

Volviendo al libro, me recuerda un poco al realismo mágico. Es muy descriptivo, lo que te permite involucrarte en la historia con profundidad. Y la forma de expresarse de su autora es maravillosa, en mi humilde opinión. Tiene un aire antiguo, añejo, que deja buen sabor de boca. 

Pero no es un libro para todo el público, es un libro que puedes adorar o que te puede disgustar. Creo que no todos pueden entender algo así ni disfrutarlo. No es el típico que al acabarlo piensas: Bueno, no está mal. Y sigues con tus cosas para olvidarlo a los cinco minutos. No es un libro que te deje indiferente.  

Lo que más me gustó es la visión que da de Galicia, como el paraíso que puede llegar a ser, que en realidad es, pero que tantas veces despreciamos. Es casi una oda a esta tierra. 

En una sola palabra, es magia.

Y esta es la historia de como descubrí 'Marafariña', de Miriam Beizana Vigo. Fue por casualidad, como tantos otros libros maravillosos que llegaron a mis manos.

sábado, 27 de febrero de 2016

Libros de... ¿autoayuda?

He leído y aún leo a veces libros que prometen cambiar mi vida. Que afirman que tenemos el poder de cambiar nuestro carácter, nuestra personalidad y triunfar en la vida. Muchas veces los ojeo por simple curiosidad. Y no me suele gustar lo que veo. Me hacen preguntarme¿Qué se supone que es el éxito?¿ Es algo universal o depende de cada uno? ¿ Por qué tanto empeño en cambiar?

Por supuesto no me creo a pies juntillas todo lo que leo y menos de esas fuentes que prometen tanto. Parecen dirigidos a lectores crédulos que buscan trucos y soluciones fáciles. Algunos directamente son un timo. Pero entre estos libros encontré alguno más modesto, más realista, que no promete el oro y el moro, sino que da consejos para mejorar.

Y de eso se trata, mejorar. Porque una vez decidido que debo cambiar, o más bien, que quiero cambiar, se plantean muchas preguntas¿en qué debo convertirme? ¿ y eso cómo se hace? Sinceramente, ¿merece la pena el cambio?

El carácter no es tan maleable como pensamos. De hecho hoy día  hay quién cree que en una parte importante es genético. No es como cambiar de chaqueta. Además, ¿y si cambias para peor? Parece que debas volverte optimista, asertivo y positivo a toda costa. Yo creo que ese tipo de cambios no son la clave.

Hace ya un tiempo descubrí la psicología cognitiva de la mano de Rafael Santandreu. Y, por una vez, lo que leí en sus libros y vi en el programa de televisión en que colabora, me empezó a convencer.

Básicamente , este psicólogo afirma que necesitamos muy poco para ser felices. Habla de "bastantidad" y de liberarse de necesidades inventadas que nos amargan y nos lastran. Y viene a decir que ya tenemos todo lo necesario para ser felices, que lo demás son deseos y no necesidades.

Me gustaron sus ideas, aunque no esté de acuerdo con todas ellas. A mí el término felicidad no me gusta, prefiero llamarlo bienestar o saber estar. Porque otro tema que trata con bastante acierto es el miedo al aburrimiento. Muchas veces hay que saber estar sin hacer nada, centrandonos en el momento, en el simple placer de la existencia.

Me atrajo de estos libros en especial su referencia a personas reales y muchas veces conocidas que el autor pone como ejemplos, no de superación, sino de saber vivir. En sus páginas encontré también referencias a pensadores y filosófos de la antigüedad y ejemplos de personas anómimas que el psicólogo trató en su consulta.

Pero lo que más me atrae de todo esto es su método, que consiste en trabajar razonando, con el pensamiento. Además su narración es amena, todos podemos entenderla y la lectura se hace ligera. Creo que todos deberíamos echarle un vistazo de vez en cuando a libros como este.

Pero no quiero desvelaros más. Solo decir que si os interesan estos temas, hay abundante información en la web, los libros y demás medios.

Y es importante porque, en el arte de vivir, todos somos aprendices.