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lunes, 10 de octubre de 2016

Tránsito, de Connie Willis

"Nunca olvidaré la oscuridad y el frío"

Hoy os traigo la obra con la que descubrí a una de las autoras de ciencia ficción que más me gustan. Se trata de la norteamericana Connie Willis y la novela 'Tránsito', por la que recibió varios premios, entre ellos el Locus. Creo que no puede encuadrase del todo en la ciencia ficción, puesto que aunque trata temas científicos, la acción sucede en un presente fiticio pero muy realista. No crea un universo propio ni fantástico. La verdad, es que es una obra que me resulta difícil de etiquetar.

Se trata de un libro bastante largo, unas 1030 páginas en la edición de Ediciones B que yo compré  hace ya unos cuantos años. La foto que acompaña la entrada es la de esa edición de bolsillo y el libro está sobado de tanto releer fragmentos, como todos los libros que me encantan. Es lo que tiene el papel, se desgasta, pero conserva mucha magia en cada lectura. A pesar de su extensión, no se hace interminable sino que te deja con ganas de más, de saber que podría pasar con los personajes e imaginando posibles continuaciones.

En el principio del libro aparecen dos citas que nos adelantan un poco lo que va a venir, son muy metafóricas. Una es de una de las supervivientes del Titanic, que yo transcribo al comienzo de esta entrada, y la otra de Calímaco. Para mí ambas hablan de la muerte, como toda la obra en general. La novela se divide en tres partes y estas a su vez en unos 60 capítulos con un número y una cita significativa como título. Cada una de ellas está relacionada con la muerte o las últimas palabras de alguna persona conocida. Por ejemplo, en el capítulo 3 aparece la siguiente cita:  "¡Oh, mierda! Últimas palabras grabadas en la mayoría de las cajas negras tras un accidente de avión"

La protagonista indiscutible de la historia es Joana Lander, una psicóloga cognitiva que trata, con ciertas dificultades, de estudiar las ECM o experiencias cercanas a la muerte en el hospital Mercy General. Allí conocerá al doctor en psiquiatría Richard Wrigth que puede simular estas experiencias mediante una droga llamada ditetamina y pretende estudiar con un escaner TPIR el cerebro de sus voluntarios. Él necesita que alguien con experiencia entreviste a sus voluntarios y le diga si lo que ven es realmente una ECM. Ambos son jóvenes, entusiastas y están absortos en sus trabajos.

La cosa se tuerce cuando Joana descubre que la mayoría de voluntarios que tienen no sirven por diversos motivos, entre ellos porque son espías del señor Mandrake, que representa a los creyentes en la otra vida, frente a nuestros protagonistas que son investigadores serios y tratan de hallar  explicaciones racionales a estos fenómenos . El señor Mandrake es el autor de un betseller en el que explica las ECM mediante el testimonio de sus pacientes y que, según él, demuestran la existencia de otra vida. Es pesado a más no poder y fastidiará a Joana y a Richard en muchas ocasiones.

Cuando Joana descubre que, por temas burocráticos, van a tardar tanto en conseguir voluntarios que Richard puede perder su beca, decide hacer autoexperimentación y someterse ella misma a los efectos de la droga. Pero no ve ángeles, ni flota sobre su cuerpo, ni tiene una revisión de vida. Lo que ve es extraño y tal vez más pertubador.

Otro personajes fundamental es Maise, una niña con una enfermedad grave. Tienen que internarla a menudo en el hospital y se hace amiga de Joana (y acaba ganándose a todos) A la niña parece obsesionarle la muerte y los desastres, accidentes y sucesos donde muere mucha gente. Ayudará a Joana con su investigación. También descatar entre los personajes secundarios a Vielle, una enfermera amiga de nuestra psicóloga con la que ve películas en lo que ellas llaman "la noche del picoteo". El cine y los medios audiovisuales tienen una representación nada desdeñable en la obra, así como algunos libros y escritores.  Otro personaje importante y muy entrañable es un antiguo profesor de Joana, el señor Briarley. También, su sobrina Kit, aunque no puedo hablar de ellos sin desvelar totalmente la historia.

Los escenarios son diversos, siendo muy importantes el hospital y el estado de Colorado. Hay diversas escenas en diferente lugares, tanto en la ciudad como las montañas; pero hay una localización que hace de la obra algo especial y que  no voy a desvelaros porque es clave en la historia, junto al señor Briarley.

El libro tiene muchos toques de un humor fino e irónico muy típico de la autora, pero no llega a ser puramente humorístico. Tiene también su parte triste, de drama incluso. Y tengo que reconocer que me emocionó hasta las lágrimas en alguno de los capítulos. El ritmo es lento y pausado al principio, casi costumbrista. Describe a los personajes, al hospital y sus rutinas, sus vidas, de modo preciso pero extenso para que podamos empaparnos de ellos. Luego, se vuelve rápido y casi roza el thriller cuando la acción lo requiere.

 En cuanto a la tecnología es la propia de la época en que se escribió, no hay maravillas de la técnica futurista sino que el VHS convive aún con los buscas y los primeros teléfonos móviles. Tal vez lo más descatado sea el escáner que utiliza el doctor Wrigth o la droga ditetamina que emplean. No sé que conocimiento de los neurotransmisores había en ese momento ni que escáneres tenían disponibles en la realidad, pero da la impresión de que la autora se inventó un poco esos datos, si bien basándose en conocimientos reales. Como suele ser habitual en la obra de esta escritora, se nota el gran trabajo de investigación y documentación sobre temas diversos que lleva a cabo para sus novelas.

El azar, como en otras obras de Willis, juega un papel fundamental. Los personajes se ven irremediablemente atrapados en hechos que no pueden controlar y por un detalle en apariencia sin importancia sucede luego algo trancendental en la historia. Siempre hay casualidades, lo que da a la novela un toque muy real. Y en ocasiones hasta humorístico, hasta de comedia.

El final, para mí, debería ser a mitad del libro. No voy a fastidiároslo diciendo que ocurre, pero me da la impresión de que la autora, en vez de seguir una línea temporal casi lineal, podía haber hecho un par de cortes en la trama y flashbacks para que la historia enganchase más y fuese más entretenida. Si bien la tercera parte no sobra y está bien, se divide como en dos tramas y sabes de antemano como va a terminar una parte de la historia, mientras que la otra queda en una especie de suspenso, como sin terminar del todo. A pesar de esta crítica que le hago, el libro me encantó y leí todo lo que cayó en mis manos de Connie Willis.

Os dejo con un pequeño pasaje de la historia:

"-...te dicen que lo superarás-dijo Kit-.Lo sé. Y que es insano estar trastornado. Y que no deberías echarte la culpa, que no fue culpa tuya...
-Que no pudiste hacer nada-dijo él-.Pero es mentira. Si hubiera llegado antes, si hubiera tenido conectado el busca...-Se detuvo, temoroso de pronto de que ella fuera a decir: <<No podía haberlo sabido>>. Pero no lo dijo. "



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